Campañas navideñas desastrosas
Campañas navideñas desastrosas, cuando la ilusión se convierte en fiasco
La Navidad es una época de emociones, nostalgia e ilusión.
Por eso muchas marcas invierten grandes recursos en campañas navideñas: buscan emociones, viralidad, conexión.
Pero algunas campañas navideñas, pensadas para generar encanto, se convierten en fiascos.
En el blog de este mes analizamos cuatro ejemplos de campañas navideñas que salieron mal.
Campaña Navideña Domino’s Pizza Japón 2016
Renos repartiendo pizzas, una idea tentadora… que se estrelló.
Qué intentaron hacer
En 2016, Domino’s Japón decidió “entrenar” hasta veinte renos para que repartieran pizzas a domicilio en la isla de Hokkaido, anticipándose a un invierno con fuertes nevadas.
Las pizzas irían sujetas a monturas sobre los renos, e incluso planeaban usar GPS para seguimiento.
Por qué falló
Los renos resultaron imprevisibles.
En los vídeos publicados por la compañía se veía cómo los animales tiraban las pizzas, no paraban donde debían.
En sus cabezas sonaba espectacular, pero lógicamente, no funcionó.
La idea fue cancelada poco después.
Domino’s reconoció que es difícil controlar a los renos y sustituyó la iniciativa por motos decoradas con motivos navideños.
Una idea mágica o de cuento no basta si la ejecución logística no está bien pensada.
Campaña Navideña Sorteo Extraordinario de Navidad 2013
De ilusión a meme…
Qué intentaron hacer
El anuncio de 2013 buscaba vender ilusión.
Bajo el slogan “Pon tus sueños a jugar”, reunió a varias voces musicales destacadas: Montserrat Caballé, Raphael, Niña Pastori, Marta Sánchez y David Bustamante, quienes cantaban una versión de “Always on My Mind” junto a un árbol navideño.
La intención declarada: volver a lo auténtico y transmitir emoción navideña.
Por qué falló
Desde su estreno, el anuncio generó una ola de burlas, parodias y críticas.
Fue considerado demasiado sobreactuado, melancólico, incluso angustioso.
La propia Montserrat Caballé llegó a calificarlo de “horroroso”.
El anuncio se volvió viral, pero por razones equivocadas: el público no sintió emoción, sino desagrado y sorpresa.
En lugar de soñar con la lotería, muchos lo asociaron a un entretenimiento involuntario de fin de año.
Combinar grandes estrellas y un tono emocional no garantiza éxito.
Si el tono no conecta sinceramente, el público puede rechazarlo o burlarse.
En campañas navideñas emocionales, la autenticidad es clave.
Campaña Navideña GAP 2010
Una campaña navideña que no convenció a nadie.
Qué intentaron hacer
En 2010, GAP lanzó “Ready for Holiday Cheer”.
Una campaña navideña con un objetivo claro: evitar controversias religiosas y posicionarse como una marca inclusiva.
Para ello, el spot utilizaba un tono neutro, festivo y muy generalista, evitando referencias directas a “Christmas” y apostando por un genérico “Happy Holidays”.
Por qué falló
Lo que parecía una estrategia segura terminó convirtiéndose en un error de branding.
Por un lado, varios grupos conservadores acusaron a la marca de eliminar la Navidad por no usar el término explícitamente.
Por otro, muchos consumidores la percibieron como una campaña demasiado tibia, sin identidad ni emoción, especialmente en una época en la que la competencia apuesta por mensajes emocionalmente potentes.
El resultado fue que la campaña generó debate negativo, no logró conectar emocionalmente con el público y la marca perdió una oportunidad clave en plena temporada alta.
Poco después, GAP rectificó e introdujo referencias navideñas más directas en versiones modificadas de sus anuncios.
Sin embargo, ya era tarde: la marca había demostrado que intentar contentar a todos puede llevar a no contentar a nadie.
La campaña se estudia hoy como ejemplo de falta de coherencia en el mensaje, miedo a posicionarse y la importancia de entender la sensibilidad cultural en fechas clave.
Campaña Navideña Warburtons 2017
Un hashtag equivocado y confusión de comunidad.
Qué intentaron hacer
En 2017, la marca británica Warburtons lanzó una campaña navideña con el hashtag #CrumpetCreations.
Sin embargo, no comprobaron que ese hashtag ya era utilizado por una comunidad online muy específica: la cultura furries.
Los furries son personas que sienten interés por personajes o animales con características humanas.
Esto puede incluir disfraces, dibujos, avatares digitales o historias protagonizadas por animales “humanizados”.
Tienen su propia comunidad online, con símbolos, términos y espacios de interacción, y no tienen relación alguna con la campaña de Warburtons.
Por qué falló
La campaña se asoció erróneamente con esa subcultura, generando confusión y burlas en redes sociales.
Warburtons tuvo que retirar y reformular la comunicación, convirtiendo este caso en un ejemplo claro de la importancia de investigar hashtags y el contexto digital antes de lanzar una campaña.
Estos casos muestran que la Navidad puede ser un terreno fértil para la creatividad, pero también un escenario peligroso.
Las lecciones clave para marcas son:
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Planificación y logística: Incluso las ideas más originales deben poder ejecutarse.
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Autenticidad y tono emocional: Los anuncios emotivos requieren conexión genuina, no solo celebridades.
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Posicionamiento claro: Intentar contentar a todos puede diluir la campaña.
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Revisión digital: Verificar hashtags y símbolos evita conflictos o confusiones.
La creatividad navideña es un arma poderosa, pero sin cuidado puede convertirse en una fuente de críticas y mala reputación.
Aprender de estos fiascos ayuda a diseñar campañas más efectivas y memorables, sin perder la magia de la temporada.
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